New York, New York...

Se que te gustaría,
pero no puedes.
Se que quisieras,
pero no debas.
La ruleta ha parado
en este punto del planeta
y no te queda otra opción.
Se que la cabeza te da mil vueltas.
Me gusta, no me gusta
esto no es así.
Algo insoportable,
alguien inaguantable
danzando en el jardín
de la puerta de atrás.

Atraco a mano armada,
levanto las manos.

Piden unas monedas, asóciate, 
hazte cien mil tarjetas, comprométete,
juega al bingo ó a la once, juega a la bono loto
ó al euro millón. 

Siempre persiguiendo cual enamorado
las faldas de papel de princesas de latón.
Y en este cuento inacabado
nada ha cambiado.
El rey sigue siendo el mismo,
el mismo el vasallo.

Trompetas de esperanza
suena la danza.
Fuegos artificiales
elecciones electorales.
Grandes multinacionales.
Juegos internacionales.
Échense un farol.
Ni Grecia, ni España, ni siquiera Alemania
tienen Nueva York.





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