martes, 26 de diciembre de 2017

Sostilcio de invierno.

Ayer vi por la calle la pura imagen del amor. Una pareja de ancianos paseaban al sol por los extrarradios de la ciudad.
Ella iba en silla de ruedas, él con muletas, le costaba caminar, le costaba utilizar los brazos como sostén de su cuerpo, se notaba que era un gran esfuerzo, por lo que su marcha era lenta, muy lenta.
La mujer bien abrigada y con el abrigo de su marido colgado de su silla manejaba diligentemente y a su antojo.
La primera vez que la vi, ella iba delante de él y le esperaba y luego iba un poco a su par como animándole.
No hablaban, pero lo decían todo.
Yo iba a hacer un recado y cuando salí del local la pareja aún seguía por el camino.
Ahora ella iba unos cuantos pasos por detrás de él, como diciéndole "venga que tú puedes campeón"
"Yo te miro y te cuido con mi mirada".


miércoles, 31 de mayo de 2017

"Sí señor"

Los ricos de los pobres
se distinguen por el brillo de sus zapatos,
el planchado del cuello de sus camisas,
la duración y potencia de sus perfumes,
la calidad de las telas de sus ropas,
el porte que llevan al andar,
lo erguido de sus cabezas,
el exceso de complementos
que indica urgencia por destacar, 
por distinguirse.

El mapa de mi piel

Mi piel circundante grita, patalea, se queja.
Han pasado una jauría y hasta el séptimo de caballería por encima de ella.
No es que esté vieja, está dolorida de las heridas que le han ido causando.
Ella quería protegerse, pero de nada le ha servido.
Hay demonios que no conocen puertas cerradas.
Mi piel es como un mapa de mi existencia, mi piel de este traje prestado, que ni siquiera es mío para siempre.
No sé porque nos obcecamos en estas palabras: "para siempre".
Nada es para siempre.
Ni el mapa de tu piel.



    Danae Writting

miércoles, 19 de abril de 2017

Nudo marinero, fín.

Como explicarte en palabras lo que se siente por dentro, cuando la marea sube y te arrastra golpeándote el agua y sus olas contra las rocas del sol quemadas.
Ardiente sangre bombeando por tu cuerpo, nudo marinero en tu garganta, corazón latiendo como un caballo al galope y tu vista truncada por telarañas oscuras que van y vienen.
Como explicarte todo eso con palabras, si no sé ni como explicárselo a las neuronas que navegan por mi cerebro buscando una orilla en que la marea que sube y sube nos las ahogue.
A veces Dios, el sol, Ala, Buda, quien sea, te da tantas cosas para bailar con ellas que no sabes donde poner los pies sin volverte a caer.
Espera a la esperanza, quizás vuelva.

Soy maragata

Soy maragata,
de la tierra del lúpulo y la remolacha,
del maíz y la cebada.
Soy cazurra
testaruda cuando se me mete entre ceja y ceja
y no cejo en el empeño de tirar para delante
cual caballo galopante.
Soy maragata y soy más dulce que 
los hojaldres de miel y el chocolate de la cepedana.
Soy maragata y aunque quiera no 
me hace temblar el celedón como lo hace su plaza.
Mi alma es de la tierra rojiza de las médulas 
y los tesos de Posadilla.
Me emocionan los pendones ondeando al viento
camino de la Virgen de Castro. La gente sencilla,
los pinchos generosos de cecina y lomo.
El palacio de Gaudí y la Catedral que no logró 
tirar el topo.
Lo que se lleva en la sangre se lleva y ya está.
Luego el cuerpo vuela de aquí para allá.


LA CONCIENCIA

Guarda sus sueños en los pétalos de las flores, que inevitablemente acaban por marchitarse y caer.
Antes soñaba tanto que tal vez vivía en un sueño. Ahora a penas sueña, por si acaso vuelve a oscurecer, tropieza y se vuelve a caer.
A perdido tantos pétalos...
Más allá sabe que hay un mundo maravilloso, lleno de risas y amig@s , pero parece que el mundo siempre le niega algo y que para ella es imposible tenerlo todo. En realidad siempre ha sido así.
Las raíces se mueven, los pétalos se caen, solo queda la conciencia.





Malabarista

Empezó como un remanso de agua tibia,
se fue convirtiendo en tormenta,
hoy son olas rompiendo en las rocas.
Hoy espuma, mañana calma,
hoy azul, mañana plateada y rabiada.

El ayer se me está olvidando
del mañana yo no sé,
el hoy está calentito
aquí conmigo, se está fraguando.

A veces cariñoso, tierno y amoroso,
otras gruñón, enfadado, enmurruciado y malo.

A veces generoso, otras egoísta 
y yo de malabarista, pasando por la estela que tu vas dejando.

Haciendo saltos mortales y sin red.


Sostilcio de invierno.

Ayer vi por la calle la pura imagen del amor. Una pareja de ancianos paseaban al sol por los extrarradios de la ciudad. Ella iba en silla ...